La pila es un sistema que transforma la energía producida en una reacción química, en energía eléctrica. Existen las pilas primarias, aquellas que una vez agotadas ya no se pueden recargar y las pilas secundarias o baterías, aquellas de las que podemos regenerar los elementos activos y por tanto pueden contemplar varios ciclos de vida.Descripción del residuo.
La pila contiene varios componentes contaminantes considerados peligrosos entre los que figuran el zinc, cadmio, plomo y mercurio. Por este motivo, es vital reciclar las pilas, depositarlas en los contenedores especializados y llevarlas a las plantas recicladoras específicas para pilas donde el mercurio se separa de otros metales y el resto de materiales que constituyen las pilas usadas pueden ser recuperados.
Cuando, incorrectamente, se tiran las pilas usadas con el resto de los desechos, éstas van a parar al vertedero o a la incineradora. Una vez la envoltura metálica se daña, las sustancias químicas que contiene la pila se ven liberadas al medio ambiente y son absorbidas por la tierra pudiéndose filtrar hacia los mantos acuíferos y de aquí pasar directamente a los seres vivos, entrando de esta forma en la cadena alimenticia.
Una sola pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua, una de zinc 12.000 litros y una de óxido de plata 14.000 litros. Sus elementos altamente contaminantes lo convierten en un residuo considerado peligroso, por lo que su trazabilidad debe llevarse a cabo por personal capacitado que siga las precauciones adecuadas, empleando todos los procedimientos técnicos y legales del manejo de residuos peligrosos desde el inicio del proceso.
El Real Decreto 106/2008 sobre pilas y acumuladores y la gestión ambiental de sus residuos establece que los fabricantes deben hacerse cargo de la gestión de las unidades usadas. Los consumidores pueden devolverlas sin coste alguno a los distribuidores en el momento de la venta de otros productos similares. El objetivo es facilitar y aumentar su recogida selectiva y su correcto reciclaje, de manera que se reduzca su impacto en el medio ambiente y se ahorre en energía y recursos.
En España solamente se recicla el 20% del total de las pilas que se venden en el mercado.